“Ser jurado en VinoSub30 es inolvidable”

Una de las gratificaciones más significativas que da hacer VinoSub30 Uruguay, es comprobar año a año la expectativa que provoca en los jóvenes. Vivencias de dos años junto a un grupo que se va renovando pero mantiene la esencia.

Son una generación nueva, diferente. Que vive en la era digital. Que cuida el planeta. Que come orgánico y le gusta más la bici que el bondi. Y sin embargo, tiene en común con sus padres y sus abuelos el placer de reunirse a compartir un vino.

Lo mejor de esto último es que siempre se suma un amigo más, un invitado nuevo, que a la larga empieza a contagiarse del entusiasmo por degustar más que tomar, por apreciar colores, texturas, sabores y aromas. La comunidad de jóvenes amantes del vino crece de a poco, pero crece firme.

Tal vez por eso cuando dos años atrás VinoSub30 desembarcó en Uruguay, en muy poco tiempo se reunieron más de cien postulantes, y fue difícil la selección que tuvo en cuenta la mayor diversidad posible en todo sentido para integrar el primer jurado.

Esa semilla sembrada en dos jornadas de catas que tuvo como trofeo el primer diploma “oficial” de catador, quizás también el primer copón de cristal Riedel propio, germinó en posteriores reuniones de ex-jurados y forjó amistades duraderas.

No nos sorprendió en 2014 encontrar varios postulantes deseosos de reincidir en la experiencia de catar a ciegas en dos sesiones cerca de 60 vinos. Con esfuerzo por el cambio de sede, la mudanza a Carmelo fue mucho más de lo que el jurado de la segunda edición de VinoSub30 esperaba. Sumar la visita a distinto tipo de establecimientos productores, y convivir durante dos jornadas completas, completó la fidelización de estos “chicos” inquietos y buscadores de nuevas sensaciones.

Hay quienes se pasaron de edad, pero igual quieren estar en Las Piedras para compartir con sus ex compañeros las catas de VinoSub30 Uruguay 2015. Hay quienes preguntaron por la apertura de las inscripciones media docena de veces. Hay quienes invitan a otros a participar, y de los otros también, los que prefieren mejor no divulgarlo, porque así sienten que tienen más posibilidades de volver a ser elegidos para integrar el panel de jurados.

Por eso este año se les impuso un desafío adicional, que implica dejar de lado el egoísmo para transformarlo en multiplicidad: cuantos más amigos se postulen a la tercera edición, más chances tienen los “viejos” de volver a participar. La sutil estrategia dio resultado: hay una seria competencia entablada para ocupar nuevamente las sillas que los esperan el 2 y 3 de octubre en el Museo de la Uva y el Vino de Las Piedras.

Pero lo más estimulante es ver llegar las fichas de inscripción de los que son totalmente nuevos, los que escucharon o leyeron la consigna y se entusiasmaron por participar.

¿Que los jóvenes son exagerados? Bueno, quizá podamos decir que sí en algunas afirmaciones.

En redes sociales podemos leer esta semana de un ex jurado, a propósito de la selección de este año: “¿Qué blend saldrá este año de este maravillosísimo evento organizado por Bodegas del Uruguay?”. Es gratificante.

Aunque más gratificante es tener que reconocer que, a la hora de catar los vinos, todos son ni más ni menos que lo que el mejor bodeguero podría aspirar: sobrios, concentrados, profundos y reflexivos. Confían en sus sentidos, y dicen lo que piensan sin preconceptos ni prejuicios. Los resultados de las anteriores ediciones están a la vista: saben reconocer calidad, y si un vino les gusta, no tienen miedo de poner la firma en la hoja.

De este lado también pensamos con mente joven, y por eso queremos más. Queremos que “el Sub30” sea viral, que las juntadas mensuales sean fashion y se hagan en todas partes, y que tengamos que evaluar muchas más solicitudes de inscripción para el próximo concurso, pues estamos deseosos de enfrentar el desafío de armar una vez más el mejor jurado posible.

El vino uruguayo merece que se rompan los esquemas tradicionales y que los jóvenes sean escuchados. Pero mejor no decimos nada. Lo que nosotros pensamos, está dicho por uno de ellos: “Que se hayan acordado de los jóvenes como jurado, no solo porque seremos los futuros consumidores, sino porque esto nos enseña a conocer de vinos, degustarlos, apreciarlos, disfrutarlos y por sobre todo, aprender a beber con moderación”.

Entonces, no nos cansaremos de repetir: ¿Qué esperás para ser uno de los 30 que dirán qué vinos uruguayos más le gustan a los jóvenes?