Los jóvenes y el vino

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03/04/12
Fuente: Notas de Vino | Federico Roiter.

Mariano BragaQue el vino esté reservado únicamente para los adultos es un mito que cada vez pierde más valor (¡por suerte!)

En los últimos años, el consumo de esta bebida ha crecido notablemente en el sector de 18-34 años. Sin embargo, las trabas para adentrarse en este mundo siguen existiendo.

Las extensas y complicadas descripciones por parte de enólogos y sommeliers han hecho que disfrutar del vino parezca una actividad exclusiva para expertos (¡no los culpamos!).

Además muchos jóvenes con interés se ven abrumados por la inmensa variedad de productos disponibles. El argumento resulta bastante lógico, sobre todo si consideramos que existen más de 900 bodegas argentinas, y que la gran mayoría de ellas se creó a partir del año 2000.

Por último, otro factor radica en que muchos desconocen la inmensa cantidad de posibilidades (degustaciones, cursos cortos, catas privadas, etc) que existen para comenzar a adquirir conocimiento.

Para desmitificar estos mitos decidimos entrevistar a un joven sommelier que día a día inspira a personas de todas las edades, adentrándolos en el apasionante mundo del vino. Su nombre es Mariano Braga y es sommelier y licenciado en comercialización.

Ha visitado más de 50 países, adquiriendo enormes conocimientos sobre la industria y el mercado vitivinícola. Su actividad en la divulgación de conocimiento es constante: entre otras, es editor de WINE+, la revista del Club del Vino en Argentina y Cava Privada en Uruguay, y columnista de las revistas Liverpool (México), Sommelier (Perú) y Clase Premier (la publicación a bordo de Aeroméxico).

Aquí está su opinión:

¿Hay que ser un experto para poder disfrutar del vino?

No solamente no es así sino, al contrario: yo me lo plantearía del otro lado. A veces, por ser un experto se pierde la capacidad de disfrute. El vino es una bebida sencillísima, de la que tiene sentido conocer solamente si a uno realmente le interesa. Ahí, cuando te metés en el mundo, te das cuenta de que el tema no tiene fin, y empezás a andar un camino infinito de aprendizaje.

En general, el consumidor (y acá hablo sin distinciones de edad) no suele tener conocimientos profundos en la materia y, la verdad, está bien que así sea. Creo que este concepto de que se necesita ser un experto para disfrutar es el que ha alejado a muchos, que eligen bebidas ?más simples?. Una pena, pero también es resultado de lo que muchos comunicadores (bodegas, críticos, sommeliers) transmiten.

¿Por qué cree que a los jóvenes les cuesta adentrarse en este mundo?

No sé si es tan así, realmente. Creo que hoy, mucho más que antes, el consumidor joven empieza a buscar en el vino algo que otras bebidas no le dan. De hecho, los frizzantes, la idea de llevar los espumosos a entornos nocturnos y muchas otras estrategias comerciales de las bodegas buscan precisamente captar a este grupo. Y la mayoría triunfa en el intento.

De cualquier manera es innegable la presencia fuerte (muy fuerte, de hecho), que tiene la cerveza y la coctelería. Pero yo los veo como productos complementarios. A mí me encanta el vino, me encanta la cerveza y me encantan los tragos, y siempre encuentro situaciones diferentes para disfrutarlo a cada uno.

¿Qué es lo ideal para que uno comience a explorar el mundo el vino?

Tener la curiosidad. Ese es el primer y último punto. Después, beber. Es la mejor forma de aprender: con la práctica, formando el paladar propio. Ahí ya nadie puede contradecirte, porque frente al gusto de uno nada resulta más arrasador.

Después podés leer revistas especializadas, visitar sitios web, asistir a degustaciones, ver programas de televisión? todo eso suma mucho pero, cuando apagás la compu, el televisor o cerrás la revista, tenés que volver al descorche.

Los argumentos son claros. Nada falta para que los jóvenes comiencen a disfrutar del apasionante mundo del vino.

Federico Roiter
Notas de Vino