19/06/09
Fuente: Ámbito Financiero | Entrevista de Máximo Soto.

«La gente de nuestra edad está eligiendo cepas no tradicionales y probando nuevas marcas», comentan los jurados del Concurso VinoSub30, de ArgentineWines.Com, Sol Linares y Matías Prezioso.
Diálogo con dos jurados del Concurso de VinoSub30 que este año se realiza en Salta
«Es muy importante testear qué les pasa a los que ingresan en el mundo del vino, el grupo de los veinteañeros, porque marca tendencias, indica lo que sucederá en el futuro con una de las grandes industrias argentinas, una de las que nos otorga prestigio en el mundo», explica Daniel López Roca, director de ArgentineWines, la entidad organizadora del Concurso de VinoSub30 que este año, del 26 al 29 de agosto se realizará en Cafayate, Salta.
Ámbito del Placer dialogó con dos jurados para saber de las tendencias actuales en los nuevos consumidores de vino: Matías Prezioso a los 23 años es sommelier en un restorán y asesora a otros en carta de vinos, dejó la carrera de Ciencias Políticas en la UBA para pasar a la tecnicatura de sommelier en la Escuela Argentina de Vinos. Sol Linares estudió Periodismo y Relaciones Públicas en la UADE, a los 29 años es directora de 6W, una consultora de comunicación donde se creó el concepto de «Wine Tour Urbano», una degustación de vinos no tradicional.
Periodista: ¿Con qué se encuentran los veinteañeros al abrir una carta de vinos?
Matías Prezioso: Con una oferta muy amplia, y suelen confundirse mucho. Se encuentran con marcas históricas junto a otras también muy buenas que surgieron los últimos años. Lo que se ve es que la gente se anima a probar nuevas marcas, aunque por la sobreoferta que hay, cuando encuentran una que les gusta, suelen fidelizarse. A los jóvenes no les gustan los vinos demasiado cargados o concentrados, que son para gente más experta. El consumidor común se inclina por vinos frutados y suaves, fáciles de entender.
Sol Linares: A los jóvenes no nos gusta el vino robusto, y se están eligiendo cepas no tradicionales para un consumidor básico, como el Pinot Noir o algún bivarietal, y de regiones no tradicionales. Ya Salta y Mendoza no están llevando tanto la posta dentro de los jóvenes, que se inclinan más por vinos del Sur, de la Patagonia.
Saber catar
P.: ¿Ustedes cómo eligen un vino?
M.P.: Mucha gente privilegia la boca, a mí me parece vital la nariz de un vino, después el sabor termina de determinar el vino que elijo. Creo que el aroma es fundamental. Hasta hace un tiempo se buscaba que el vino fuera tomable, agradable al paladar; ahora se le da una complejidad aromática que antes, por los métodos de elaboración, no se podía lograr.
S.L.: Yo tomo vinos en momentos que no tengo que marinar, para las comidas prefiero o agua o gaseosa. Me gusta el vino para disfrutarlo, olerlo, tenerlo en boca y acompañarlo con chocolate, y voy buscando vinos para eso. Busco que tengan equilibrio en nariz y en boca.
P.: ¿Hay diferencias de género al gustar de un vino?
S.L.: No creo que haya diferencias, por lo menos en la nueva generación, entre los vinos que eligen hombres y mujeres. Hay muchas mujeres que toman vino tinto, y muchos hombres que se están animando al vino blanco, que es considerado tradicionalmente un vino de mujer.
M.P.: En mi experiencia, a la gente de nuestra edad, y diría que a las mujeres en general, le gusta el vino más suave, por eso le gusta el Pinot Noir, el Malbec, y no se inclina por el Cabernet, sino por cepas más suaves tanto en blancos como en tintos. Las mujeres llegan un poco más tarde que los hombres, y comienzan por vinos dulces, «frizzantes», espumantes, tipo New Age. Después, ya comienzan a elegir igual que el hombre.
P.: ¿Cómo ven la competencia entre gaseosas, cerveza y vinos?
M.P.: La cerveza mandó un mensaje publicitario mucho más claro al consumidor más joven, diría que lo hizo su centro. La cerveza le quitó muchísimo mercado al vino. Es una bebida que tiene sus buenos exponentes, pero no tienen grandes diferencias entre una y otra, esto la hace más fácil. Está la graduación alcohólica. Es difícil tomar un vino al mediodía, y una cerveza acaso no le hace nada. Pero tarde o temprano se dan cuenta de que el vino es más armonioso con la comida.
S.L.: El vino, como decía Matías, tiene mucho esnobismo y mucha complejidad en el mensaje. No se transmite el me gusta o no me gusta, te tiene que gustar porque encontraste esto, aquello, lo de más allá, porque pasó por barricas francesas. Y a una el vino le gusta o no le gusta, y con la cerveza podés relajarte y nada importa, cualquiera que vayas a tomar es una cerveza, con gusto a cerveza, con la espuma de la cerveza, y está todo resuelto. Y la gaseosa es el método de crianza, hace ya tiempo que se sacó el vino de las mesas familiares y se incorporó la gaseosa, que les resolvía montones de cosas a los padres, porque no tenían que fijarse cuánto se estaba tomando, si se mezclaba con soda, era abrir una botella, servir y listo.
P.: ¿Cómo fue catar en un Concurso Sub-30?
M.P.: El año pasado fue mi primera vez y me encantó ir a Mendoza, con lo que representa esa ciudad para quienes tienen que ver con el mundo del vino. Y este año va a ser Salta, nada menos. Me permitió juntarme con chicos que estudian enología y saben muchísimo, tienen su vista en cosas totalmente distintas. Saben más de técnicas que sobre etiquetas, y eso generaba charlas muy productivas. Por otra parte, a mí me gusta catar, creo que es muy instructivo, y más para alguien que se especializa en el tema. Catar vinos tan buenos, en una cata a ciegas, con gente como ésa, me pareció increíble.
S.L.: Fue mi primera cata a ciegas importante, y eso potenció muchísimo el momento. Me mató el Zonda el primer día. Si bien había muchísimas bodegas muy buenas, que nos enteramos una vez finalizado el concurso, sigo creyendo que las bodegas tienen que poner en tela de juicio todos sus vinos, y no ir con lo ya probado. Usar el concurso para saber qué pasa con este producto que no sé cómo funciona en mi mercado, ¿sirve para la gente de menos de 30 años o no? Pero, no se juegan todavía.
P.: ¿Qué da esa competencia entre vinos en la Argentina?
S.L.: La posibilidad de difusión periodística, lo que al haber tantas marcas no es poco. El modo de diferenciación, dado que no hay apertura mental todavía, es a través de los premios.
M.P.: Ponerse a prueba es una oportunidad para muchas bodegas que no tienen presupuesto para comunicarse con el público más ampliamente, de estar jugando sus productos mano a mano con superbodegas. En la cata a ciegas están todas a la misma altura, y se premia la calidad del producto en sí mismo, después se sabe a qué etiqueta pertenece. Esto es claro cuando se observa qué pasa en la góndola de un supermercado, qué marcas se eligen por tradición histórica, las que han sido apoyadas por millones de dólares de publicidad, las que se han impuesto por el prestigio de su calidad, y las que se empiezan a reconocer por los concursos como aquellas que merecen ser probadas, y desde ahí, desde la información de los comentarios, del boca a boca, instalarse. Es lo que ofrecen a los vinos los concursos nacionales e internacionales, y por eso han crecido tanto, y son necesarios más allá del testeo que suponen.
P.: ¿Cómo ven el crecimiento de los vinos argentinos a nivel internacional?
M.P.: Nuestros vinos avanzaron muchísimo. La calidad subió exponencialmente en los últimos tiempos. La relación precio-calidad de los vinos argentinos es buena, pero también la hay de muchas otras partes del mundo, como Australia, que es un competidor directo de la Argentina y tiene grandes vinos. Creo que se ha crecido en amplitud de variedad, pero que falta aún en el aspecto calidad; los grandes exponentes siguen pasando por el Malbec y por los cortes, y es difícil encontrar en otras variedades grandes vinos que puedan estar en competencias internacionales.
S.L.: Creo que hay déficit en distribución, espacio en góndola y comunicación en el exterior del vino argentino, porque no tiene nada que envidiarle a ningún otro productor de otros países, salvo que la comunicación en nuestro caso es muy mala. Se está yendo a Vinexpo, se va a tener un stand al lado del de Brasil. ¿Por qué Brasil tiene un stand ahí? Creo que nos van a pasar el trapo. No puede ser que se esté en una vinoteca en Australia y tres cuartas partes del vino importado sea chileno y no argentino. Cómo hacen los chilenos para haber alcanzado esa capacidad exportadora; sí son muchos años de hacerlo, pero hay de nuestra parte problemas de logística, distribución y comunicación con el mundo.
http://www.ambito.com/suplementos/placer/noticia_suplemento.asp?ID=466293&Seccion=Secciones%20Especiales


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